
Chelique Sarabia
Ansiedad de tenerte en mis brazos
musitando palabras de amor
ansiedad de tener tus encantos
y en la boca volverte a besar (bis)
Tal vez esté llorando mi pensamiento
sus lágrimas son perlas que caen al mar
y el eco adormecido de este lamento
hace que estés presente en mi soñar
Quizás estés llorando al recordarme
y estreches mi retrato con frenesí
y hasta tu oído llegue la melodía salvaje
del eco de la pena de estar sin ti
Tal vez esté llorando mí pensamiento
sus lágrimas son perlas que caen al mar
y el eco adormecido de este lamento
hace que estés presente en mi soñar
Quizás estés llorando al recordarme
y estreches mi retrato con frenesí
y hasta tu oído llegue la melodía salvaje
del eco de la pena de estar sin ti

ABRIL
Ansiedad
Chelique Sarabia
El 13 de marzo de 1955, en las cercanías de la Plaza Bolívar de Caracas, el joven margariteño de quince años, José Enrique “Chelique” Sarabia, combatía la soledad de su cumpleaños con el peso de la añoranza. Había cambiado el salitre de su isla por el rigor de estudios técnicos en Caracas y dejó que su pena fluyera en versos. Así nació Ansiedad, un vals venezolano que se desprendió de su autor para convertirse en patrimonio sentimental de multitudes, con más de ochocientas versiones en idiomas tan diversos como el árabe, el japonés o el italiano. Así, la historia del nostálgico suspiro de este adolescente se fue a viajar por el mundo.
Como relata en sus memorias Mi propio yo, su propuesta musical traía una bocanada de aire fresco que le cantaba al amor romántico y al país de un modo diferente, construyendo un puente entre el folklore y la modernidad. En él convergieron diversos estilos musicales de la época. Entre galerones, pasajes y valses, tuvo influencias del Indio Figueredo, Juan Vicente Torrealba, los maestros venezolanos Eduardo Serrano y Aldemaro Romero y, del exterior, la música orquestal de Ray Conniff, rancheras y boleros.
En la letra de Ansiedad se refleja la similitud, comunión y amor entre dos almas separadas. La imagen de los tristes pensamientos del autor los acopla a los de ella con “sus lágrimas son perlas que caen al mar", vinculados a la vez con su origen margariteño, mientras que la "melodía salvaje" describe la intensidad juvenil que no conoce distancias.
Cuando el legendario cantante norteamericano Nat King Cole vino a Venezuela quedó prendado de la pieza al escucharlo en el show de Renny Ottolina y la grabó en 1958. De allí en adelante, Ansiedad se internacionalizó y se abrió paso a voces icónicas de figuras como Alfredo Sadel, Lucho Gatica, Plácido Domingo, Paloma San Basilio, entre tantos.
Hoy, Ansiedad sigue siendo ese himno al amor paciente y lejano, el testimonio de un genio que, aun siendo profeta en su tierra, logró que el mundo entero suspirara con él.