
Antonio Carrillo | Celestino Carrasco
COMO LLORA UNA ESTRELLA
Estrella de la noche equinoccial,
consuelo del insomne corazón
que vaga por la hora
en soledad,
herida por las penas del amor
Estrella del silencio tú serás
la compañera azul de la canción
que de mi alma brota
henchida de romántica ansiedad,
como una dolorosa ternura de amor
Tú que por tu ventana puedes ver
el brillo de sus ojos cuya luz
compite con la tuya dile que
por ella pena y muere el trovador
Dile que una palabra nada más
de sus cálidos labios puede ser
la dicha de mi corazón
o la infelicidad
GOLPE TOCUYANO
¡Ah mundo, Barquisimeto!
dijo un barquisimetano
yo digo ¡ah mundo, El Tocuyo!
porque yo soy tocuyano
Regálame un beso
morena del alma
adiós, porque ya me voy
quizás no vuelva mañana
Se fue la lapa
por la solapa
Pero esta noche
no se me escapa
Se fue el picure
comiendo acure
Con las verduras
y los cambures
Se fue la anguilla
por las orillas
Con un trancazo
en la rabadilla
Del cachicamo yo no digo na’
porque las trampas se me han
desarmao
Ese palo está muy mal pica’o
Ese palo quién lo picaría
Yo soy el moreno aquel
que canta la despedida
Se me reventó la prima
se me reventó el bordón
no reventarle en un ojo
a tanto diablo mirón
Desliza

MAYO
Como llora una estrella.
Antonio Carrillo
Golpe Tocuyano.
Celestino Carrasco
Lara es una tierra de extensa herencia musical. Hoy exploramos dos himnos que definen parte de la identidad larense, manifiesta en dos polos fascinantes: la elegancia sentimental del vals y la energía indomable del golpe.
Como llora una estrella
Nacida en 1915 bajo la luz de una vela y el sonido de una mandolina, esta pieza es una de las joyas de la memoria romántica de Antonio Carrillo. Compuesta originalmente como un vals instrumental para las serenatas barquisimetanas. Su título fue un regalo del poeta y sacerdote Carlos Borges, quien capturó perfectamente la esencia de esa bella melodía.
Aunque reseñan siete versiones de letra para esta canción, la historia es curiosa: el maestro Carrillo se sintió complacido con la que fue escrita por su coterráneo Elisio Jiménez Sierra en 1940. Sin embargo, el mundo la conoció y la hizo suya a partir de la grabación que hiciera Marco Antonio Muñiz en 1968 con letra de Arnoldo Vivas Toledo.
Mientras la poesía de Jiménez es una elegía nocturna, la de Vivas es una oración mística al "titilar de una estrella". Existen más de 90 versiones, entre instrumentales y cantadas, que van desde la guitarra de Alirio Díaz hasta la voz de Plácido Domingo. Este vals sigue siendo el llanto más dulce de nuestra música.
Golpe Tocuyano: El rugido del "¡Ah mundo!"
Si el vals es introspección, el Golpe Tocuyano de Celestino "Tino" Carrasco es celebración pura. Conocido también como ¡Ah mundo, Barquisimeto!, este tema es el estandarte del género larense por excelencia. El término "¡Ah mundo!" encierra la esencia de su gentilicio en la expresión genuina de la nostalgia, el asombro o un suspiro profundo por la tierra natal.
Interpretado por un dúo de voces, el golpe tocuyano se apoya en una sonoridad orquestal de cuerdas (cuatro, cinco, medio cinco) y percusión (tambora y maracas). Su letra es una crónica picaresca de la vida rural mezclada con el galanteo de "Regálame un beso, morena del alma".
Popularizado por figuras como Adilia Castillo y hasta la cubana La Lupe, el Golpe Tocuyano de Tino Carrasco nos recuerda que el alma larense es, ante todo, un espíritu festivo que se niega a callar.
Desliza