
Aldemaro Romero
CARRETERA
Carretera, acortáte carretera
que me ahoga la distancia
de qué manera, de qué manera
Sementera, perdonáme sementera
si tumbo la flor del llano
con mi carrera, con mi carrera
Gavilanes de las nubes
vayan hasta la rubiera
y me traen por los cabellos
a Isabel María Contreras
Mi catirita llanera
Isabel María Contreras
Carretera, carretera, carretera
DE REPENTE
De repente
como el niño que se vuelve adolescente
como quien se vuelve loco
y confunde su pasado y su presente
Como si fuera brujería
tu alegría me llenó completamente
qué milagro fue, niña mía
qué manera tienes de amar
De repente
me moría por seguirte la corriente
por la noche y por el día
te veía en cada rostro de la gente
vida mía, de repente
caminaste los caminos de mi mente
le quitaste las arrugas a mi frente
y sembraste tu sonrisa en mi dolor
Como si fuera brujería
tu alegría me llenó completamente
qué milagro fue, niña mía
qué manera tienes de amar
De repente
me moría por seguirte la corriente
por la noche y por el día
te veía en cada rostro de la gente
vida mía, de repente
caminaste los caminos de mi mente
le quitaste las arrugas a mi frente
y sembraste tu sonrisa en mi dolor
Vida mía, tu locura me inundó violentamente
tu demencia me llegó tan de repente
que me hiciste que creyera en el amor
Amor, amor, amor, amor
De repente…

JULIO
Carretera y De repente
Aldemaro Romero
Hay largos y diversos caminos, interminables carreteras, como las que tomó Aldemaro Romero viviendo, componiendo y vibrando con la música. Convencido de que nuestras tradiciones merecían reconocimiento universal, el maestro sacudió los cimientos de la canción popular venezolana en 1969 al crear la Onda Nueva: género musical donde funde el joropo venezolano con el bossa nova y el jazz.
De hecho, la primera pieza que transformó junto a su entrañable amigo, el baterista Frank Hernández «El Pavo» —creador del nuevo patrón rítmico—, fue “Araguita”, un pasaje de Juan Vicente Torrealba. Al sustituir el arpa, cuatro y maracas por el piano, bajo y batería, hicieron historia. Tal como Jobim en Brasil o Piazzolla en Argentina, Aldemaro dotó al país de un formato cosmopolita capaz de competir en el mundo, promocionando a Venezuela a través de sus célebres Festivales Internacionales y llevando la Onda Nueva hasta la Torre Eiffel y a muchos países de Europa.
En esta obra digital disfrutarán de un mix que entrelaza dos piezas emblemáticas de la obra de Romero compuestas con diez años de diferencia, entre 1963 y 1973. Curiosamente, ambas fueron concebidas inicialmente como baladas. En sus letras, Romero utilizó con chispa un lenguaje cotidiano y urbano.
Iniciamos este viaje con la pesada travesía de Carretera. Su hija, Ruby Romero, relata que un domingo de Semana Santa, regresando extenuados de Barbacoas y tragando polvo en una vía de tierra, Aldemaro ansioso le hablaba al camino: “¡Acortáte, carretera!” porque lo “ahoga la distancia”. Compuesta al llegar a Caracas, la pieza juega con acentos intencionales (“perdonáme”, “remontá”), evocando el origen rural del castellano.
El contraste idílico llega con De repente, clásico con el que Aldemaro cerraba sus conciertos y que conquistó fronteras en voces como Celia Cruz. Aquí, el ritmo se ralentiza para pintar una íntima acuarela que desborda sorpresa ante el renacimiento del amor juvenil: “Le quitaste las arrugas a mi frente / y sembraste tu sonrisa en mi dolor”.
Interpretadas en esta edición por la intensa voz de Deborah Emperatriz y el piano del invitado especial Pedro “Pedrito” López —estimado amigo de Romero—, constatamos la vigencia de una música audaz. Al transitar del polvo del camino a la sutileza del amor inesperado, Aldemaro nos recuerda que nuestra identidad es capaz de reinventarse sin perder su esencia original.