
Autores: Domingo Higuera | Oswaldo Oropeza
TUCUSITO
Tucusito, tucusito
llévame a cortar las flores, (bis)
piensa que en las Navidades
se cortan de las mejores (bis)
Vuela, vuela,
llévame a cortar las flores (bis)
Te vestiste de amarillo
pa’ que no te conociera (bis)
Amarillo es lo que luce,
verde nace donde quiera (bis)
FUEGO AL CAÑÓN
Fuego al cañón,
fuego al cañón
para que respeten
nuestro parrandón (bis)
Niño chiquitico,
niño parrandero (bis)
vente con nosotros
hasta el mes de enero (bis)
Fuego al cañón,
fuego al cañón
para que respeten
nuestro parrandón (bis)
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DICIEMBRE
Tucusito
Domingo Higuera
Fuego al cañón
Oswaldo Oropeza
El aguinaldo venezolano es una de las bandas sonoras de nuestra memoria afectiva. Durante la década de 1950, en una Caracas que se modernizaba a paso firme sin perder sus tradiciones de barriada, surgieron dos piezas fundamentales que dibujan los contrastes emocionales de la Navidad: Tucusito que representa la ternura del nacimiento y Fuego al cañón con la alegre efervescencia de la despedida del año.
El aguinaldo Tucusito, compuesto en 1960 por Domingo Higuera en el populoso sector Filas de Mariche del estado Miranda, está inspirado en el rápido e inquieto vuelo del colibrí que va de flor en flor anunciando la llegada del Niño Jesús. El título del aguinaldo dio origen al nombre de la legendaria agrupación infantil Los Tucusitos, fundada por el profesor Moisés Peña. Su frescura poética y su contagioso ritmo dieron un giro en la estética del aguinaldo de parranda, marcando nuevas pautas en la tradición de los coros navideños del país. Indudablemente, Tucusito fue un fenómeno radial de los años 60 que aún sigue iluminando las fiestas decembrinas.
La otra cara de la celebración brilla con Fuego al cañón, obra de Oswaldo Oropeza inmortalizada originalmente por el conjunto Nochebuena con la voz infantil de "Raquelita" Castaños. Este aguinaldo retrata el estallido festivo de la capital al sonar los tradicionales cañonazos de la medianoche, con el característico olor a pólvora en el ambiente y el esperado fuerte abrazo de Año Nuevo. Su célebre frase: "fuego al cañón para que respeten nuestro parrandón" se arraigó en todos los venezolanos como símbolo de orgullo y ritual de esperanza al despedir el Año Viejo.
Más allá del contraste, una pieza guiada por la delicadeza del verso y la otra por la euforia festiva, ambas composiciones comparten un hito histórico: nacieron en las voces de niños que cantaron en la Navidad capitalina de mediados del siglo XX.
En esta edición del Calendario Musical Banplus 2026, como muestra del mes de diciembre, pasamos del vuelo del tucusito al cañonazo festivo gracias a la hermosa tradición del aguinaldo que renace en el canto alegre y virtuoso de nuestro coro infantil, para recordarnos que la música navideña es, ante todo, un abrazo de fe, esperanza y alegría compartida.
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